Marzo se despliega como un tiempo de siembra profunda, donde la oración por la paz, a la que el Papa León XIV nos convocó desde el inicio de este año, se convierte en el motor de nuestro quehacer pedagógico. En plena marcha del calendario escolar, nos adentramos en el desafío de construir una “Escuela Desarmada y Desarmante”, asumiendo nuestro rol como centinelas que mantienen viva la esperanza frente al avance del miedo y la violencia en el mundo. Es el momento de fortalecer en nuestras aulas la arquitectura de la justicia y la artesanía de la bondad, reafirmando nuestro compromiso de ser una escuela católica que no solo educa mentes, sino que teje corazones capaces de transformar la realidad de Colombia.
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